¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?…

Artículos, Desarrollo directivo

La técnica de los cinco ¿por qué? fue concebida por el fundador de TOYOTA, Sakichi Toyoda. Tenemos otra versión de esta herramienta que llega hasta el tercer nivel, técnica de los tres ¿por qué?, que ha popularizado Ricardo Semler y que amplía su uso para la definición de objetivos y en la toma de decisiones.

Esta técnica es una de las propuestas para encontrar la causa raíz de una no conformidad en el sistema de gestión. Tanto en su versión de 5 como en la de 3 iteraciones e incluso más, si es necesario, el método permite rastrear a través de una cadena de causalidad que va incidiendo directamente sobre la problemática que analizamos, hasta llegar a la causa raíz. Con cada ¿por qué? avanzamos en el siguiente nivel de la cadena.

“Si tuviese solo una hora para salvar al mundo, dedicaría 55 minutos a definir el problema” (atribuida a Albert Einstein).

Para que esta técnica pueda emplearse con éxito debemos tener en cuenta algunos aspectos:

  • El equipo que realiza el análisis debe conocer la situación que se está analizando y permitir incorporar y explorar distintos puntos de vista en la solución.
  • Antes de comenzar el análisis debe disponerse de la mayor cantidad de información posible sobre la situación que se trata de analizar, cuándo se produce, en qué situaciones, quién participa, etc. De lo contrario podemos estar trabajando con hipótesis alejadas de la realidad.
  • Debemos mantener el foco en la no conformidad que se trata de resolver y profundizar en ella, no en sus efectos o consecuencias o en una maraña de preguntas que dispersen la búsqueda de la solución.
  • Una vez obtenida la respuesta, debemos reformular la pregunta, cuestionarnos de nuevo sobre ella y revisando las dudas que van surgiendo con cada ¿por qué? La clave es garantizar que la respuesta es la adecuada o, si por el contrario, si hay más respuestas que haya que tener en cuenta para explorarlas.
  • Cada respuesta a un ¿por qué? puede implicar más de una causa así que deben explorarse todas las vías que se abran manteniendo, eso sí, el foco en la no conformidad que nos ocupa.

Por su sencillez en el planteamiento, esta técnica es adecuada cuando la relación entre las causas y sus efectos es bastante lineal; en caso contrario, puede ser conveniente utilizar un análisis causa efecto que permite, además, relacionar las causas entre sí.

Y en todo caso, siguiendo esa frase que se atribuye a Einstein, dedicar el tiempo y los recursos necesarios para definir de forma precisa y concreta la no conformidad que tratamos de resolver, como clave del éxito de su gestión.

“Con el primer ¿por qué? siempre tienes una buena respuesta. Con el segundo ¿por qué? comienza a ponerse difícil responder. En el tercer ¿por qué? te das cuenta de que no sabes por qué haces lo que estás haciendo ” (Ricardo Semler)

Artículo original de Ana Sanz Pastor publicado en Areté Gestiona

¿Por qué? ¿Por qué? …¿Por qué?

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