Resiliencia, aprender de la adversidad

Está demostrado que hay personas que no se dejan arrastrar por las circunstancias negativas y mucho más que eso, buscan un aprendizaje de las mismas, que puede servirles para tener otro enfoque en la vida. Quien tiene esta cualidad, es una persona resiliente.

La resiliencia es una cualidad importante, que tiene mucho que ver en el camino hacia el bienestar y desde luego hacia la buena gestión de nuestras emociones y también del éxito (personal, profesional…), esto es así porque nos permite regenerarnos tras un problema grave y reenfocarnos sobre nuestros objetivos, o cambiar estos objetivos por otros que pueden pasar a ser los principales. De hecho, tras una situación negativa en la vida, tras una crisis, del tipo que sea… es más fácil saber priorizar, lo que es verdaderamente importante.

La falta de resiliencia nos hace abundar en la ansiedad y todavía peor, nos puede llevar a la depresión. Por lo tanto, aprender a ser resilientes y asimilar una pequeña dosis de resiliencia, nos ayudará en muchos casos de la vida en la que sin lugar a dudas, nos va a hacer falta.

El mayor estudioso de la resiliencia es Al Siebert, que establece los principios que afectan a la resiliencia:

  1. Cuando nos enfrentamos a un problema grave, del tipo que sea, debemos aceptar que una vez superado nunca nada volverá a ser igual y nunca volveremos a ser la misma persona. De esta situación se podrá salir fortalecido o no, pero en ningún caso la persona que salga de ahí, será la misma. Pretender que las cosas sigan siendo iguales, es ofrecer resistencia al cambio (cuando precisamente el cambio es lo único que va a ser constante en nuestra vida)  y la resistencia hace que el problema persista.
  2. Mientras luchamos contra la adversidad, tanto nuestra mente como nuestros hábitos construyen barreras o puentes hacia el futuro, de la elección entre una u otra opción va a depender nuestro nuevo yo. El futuro dependerá de cómo hagamos frente a este problema.
  3. Si cuando experimentemos un problema, culpamos a otros de esta situación, nos estaremos colocando en el rol de víctima y desde la posición de víctima tenemos una limitada capacidad de acción. Asentarse en el victimismo nos lleva al bloqueo y desde el bloqueo es imposible tomar acción y consecuentemente salir del problema a través de otros enfoques.
  4. Se debe asumir que la vida no siempre es justa y precisamente este punto de vista, nos debe llevar a luchar contra la adversidad, sin resistirse a ella pero sí buscando nuevas habilidades, que seguramente nos van a ayudar a ser mejores personas y que van a provocar una mejora en nuestra forma de ser.
  5. La fortaleza de la resiliencia está en que nos ayuda a aprender y esto es también un punto de palanca de la motivación. Nuevos conceptos, nuevos puntos de vista, nuevas actitudes ante situaciones nuevas.
  6. Cada persona se enfrenta a los problemas de una forma distinta, por lo tanto no hay soluciones mágicas a la hora de enfrentar una situación problemática. No debemos esperar que el problema lo resuelva una varita mágica y un catálogo de consejos (ni siquiera como estos, por ejemplo) sino la forma en la que interiorizamos los mismos.
  7. Las personas debemos elegir de qué forma nos relacionamos con el mundo que nos rodea, y también elegir de qué forma nos relacionamos con lo que el mundo provoca en nosotros. Precisamente esta forma de elección es una de las más puras sensaciones de libertad, a la que no podemos renunciar. Los acontecimientos no deben decidir por nosotros, debemos ser nosotros los que decidamos la forma en los que esos acontecimientos nos afecten.
  8. Lo más positivo de todo es que a medida que aprendamos a ser resilientes, será más fácil encarar las dificultades de la vida.

Quien está entrenado en la adversidad y la sabe encarar correctamente, tendrá mas facilidad para enfrentarse a nuevas situaciones (que ojalá no vengan… pero que de una u otra forma van a aparecer). Por este motivo, hay personas que no están abatidas ante situaciones aparentemente difíciles y saben sacar jugo y vivir el momento, vivir su ahora, en lugar de estar esperando a ver qué cosa peor puede suceder. Nada peor que el pesimismo, que acaba siendo el primer paso de la cobardía.

 

Imagen del autor

Seby García

Mi nombre es Seby García, de mí han dicho que soy decidido, coherente y honesto en los proyectos que emprendo. Soy positivo ante las adversidades y con un gran sentido del humor, cualidad que valoro mucho en los demás. Además agradezco las experiencias vividas pues todas ellas me han ayudado a ser como ahora soy.

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