
¿un terrorista en tu equipo?
Es posible que te encuentres con compañeros en tu empresa que no tengan motivación o no tengan satisfacción por las tareas que realizan. Cuando sucede algo así, se acaba corriendo el riesgo de contaminar el ambiente de trabajo y arrastrar al resto a un estado de tensión y de mal ambiente laboral. El terrorista es el máximo exponente de este tipo de trabajadores sin motivación. Sin embargo hay otros tipos de empleados que también pueden hacer daño a la empresa.
Un terrorista en el ambiente laboral es alguien que solamente tiene como objetivo destruir a la empresa y para eso se vale de intoxicación en el ambiente de trabajo, hacer comentarios denigrantes de compañeros, jefes o subordinados. Incluso puede actuar como víctima cuando en realidad está actuando como verdugo.
Otro tipo de persona que no aporta nada al entorno laboral es el rehén. El rehén es aquel empleado que no tiene otro sitio mejor donde ir. Está sin motivación y sin ganas de aprender y de aportar soluciones a problemas, se fija más en lo negativo que en lo que puede mejorar. Es una persona pasiva y que no aporta nada a los demás.
Mercenario. Como su nombre indica es alguien que se mueve exclusivamente por interés, este puede ser económico, por las relaciones que puede mantener, por la imagen que vende a su entorno o por que es un escalón más de su carrera profesional. Un mercenario juega el partido pero no siente los colores de su equipo como debiera.
Apóstol. Es el empleado ideal, el motivado, quien aporta ideas y se siente en la empresa como parte importante a la que debe prestar su esfuerzo. Siguiendo con el símil futbolístico, es un jugador que siente los colores y los defiende.
¿Puedes identificar a estos cuatro tipos de empleados en tu entorno laboral?
El trato con cada uno de ellos exige una gran especialización en consultoría ejecutiva, no obstante en próximos artículos podrás adentrarte inicialmente en cómo tratar cada uno de ellos.