Integrar equipos

Artículos, Desarrollo directivo

Una organización es un mundo y además de esto su espíritu está formado por la suma de las personas que la componen, de sus habilidades, conocimientos, estilos de trabajo… con un objetivo común previamente establecido. Cuando el trabajo de cada persona está plenamente integrado se empieza a desarrollar la clave del éxito. Es en este punto cuando se empieza a aumentar la productividad, la innovación la rentabilidad y sobre todo el compromiso.

No es fácil integrar un equipo, de hecho lleva su tiempo y una gran dosis de estrategia y mano izquierda en muchas ocasiones, pero incluso con esos ingredientes no se tiene la garantía de tener éxito en la integración de equipos de trabajo.

Es muy importante analizar detalladamente al equipo y tener en cuenta las necesidades de la organización y el aporte que cada uno hace al colectivo. Esto puede hacerse incluso a través de una actividad tipo team building, integrando actuaciones como Lego Serious Play o cualquier otro juego que un facilitador pueda proponer para potenciar la integración de cada uno de los miembros.

La experiencia en apoyar a equipos de trabajo, me dice que estos son los mejores consejos:

Preocúpate de formar un equipo con personas motivadas y proactivas

Cuando las personas que integran el equipo se alinean con los objetivos del mismo a la par que se muestran abiertos a proponer mejoras, el equipo mejora. Cuando integramos las mejoras de los miembros el equipo está más comprometido.

 

Selecciona personas que sean capaces de hacer varias tareas

Independientemente de la lógica especialización en función del puesto desempañado lo correcto es que tengan diferentes conocimientos y habilidades para que el conjunto del equipo se vea más enriquecido. De otra forma se podría decir también y es que cada uno sepa qué tareas realiza el otro, aunque no las haga o no las sepa hacer pero de esta forma dará la importancia precisa al trabajo de los demás.

 

Objetivo común implica unión

El equipo tiene que tener muy claro qué se espera de su conjunto. Cuando los miembros saben lo que se espera de ellos es más fácil dirigirse hacia la meta marcada. Además cada miembro debe saber qué se espera de su trabajo y qué responsabilidades tiene. También hay que ser abierto para escuchar las necesidades que pueda tener para cumplir la misión asignada.

 

Asigna las funciones específicas de los miembros del equipo

Indica cómo se relaciona una tarea con otra y todas en su conjunto. Las personas deben saber que son parte de un engranaje que debe funcionar por la actitud de todos y el desempeño individual provocará el éxito colectivo que va a redundar en el beneficio de cada uno igualmente.

Deben tener muy presente que el esfuerzo individual es vital para el logro común.

 

Se tiene que asegurar un compromiso de forma clara

El compromiso se demuestra con las palabras y sobre todo con las actitudes por lo que es imprescindible que el comportamiento apoye a la voluntad de compromiso.

Cuando se detecta un fallo en el compromiso por parte de algún miembro del equipo se le puede preguntar (en privado) qué necesidades tiene para poder efectuar el trabajo con buen desempeño y de qué forma se le puede apoyar.

 

Nombramiento de un responsable

Una opción es nombrar un coordinador o líder del equipo. Alguien que tenga especiales habilidades para poder influir en otros miembros y ganarse la confianza de todos por igual. Esta persona puede ser una pieza fundamental que con su actuación pueda limar asperezas y conseguir que el engranaje funcione perfectamente engrasado.

 

Debemos pensar que el trabajo en equipo más que la división de actividades y del trabajo es la suma de los talentos de cada uno.

Quien forma parte de un equipo de alto rendimiento debe ser una persona flexible, abierta y con grandes dosis de tolerancia.

 

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