Gestión del cambio

Artículos, Coaching político, Estilo de vida

Gestionar el cambio es decisivo para controlarnos y para responder a cualquier cambio es decisiva nuestra actitud. Tenemos que hacernos dueños de la actitud que tenemos ante circunstancias que cambian.

Te propongo estos consejos para manejar el cambio.

  1. Aceptar lo que es un hecho. Aunque no nos guste lo que nos está pasando, debemos aceptar que es un hecho lo que nos está sucediendo y que no podemos hacer nada para cambiarlo, además al resistirnos estamos dando poder a eso que nos impide cambiar y que incluso nos hace daño. Al aceptar, recuperas el poder, pruébalo y verás como es así. No se trata de resignarnos sino de a partir de este hecho, buscar el cambio.
  2. En vez de resignarme, yo aprovecho. Ponte en movimiento y aprovecha lo que puedes hacer por ti mismo y además piensa en que esta actitud te puede llegar a un lugar nuevo que en seguida va a ser un nuevo reto para ti. En el momento que veas la oportunidad, todo irá mejor.
  3. En vez de evadir, yo asumo. De lo que me está pasando, qué ha podido ser responsabilidad mía. En el momento en que no vemos como culpable a lo que hay fuera de nosotros, empezamos a madurar y asumimos que en lo que ha pasado hay algo de responsabilidad.
  4. En vez de desear, yo me comprometo. Hay que hacer lo que sea necesario para cambiar, además si vuelves a actuar de la misma forma en la que ya lo hiciste, tendrás los mismos resultados. Propónte hacer pequeños cambios iniciales, algo que sea diferente sin que se altere tu “sustancia”, por ejemplo dejar de mirar redes sociales de forma continua, llamadas de teléfono innecesarias, divagar perdiendo el tiempo mientras tomas un café en horario de trabajo…
  5. En vez de preocuparme, yo me ocupo. Muévete hacia lo que quieres y pon tú el control de cada acto. Si hay algo que se escapa de tu control, no es tu responsabildad, por lo tanto no es algo de lo que preocuparse. Centrate en lo que te afecta y lo que es solamente te responsabilidad tuya. Si te haces cargo de lo que no es cosa tuya, te ocupas de algo innecesario; ocúpate de lo tuyo, de las oportunidades que si tienes que aprovechar.
  6. En vez de olvidarme de lo que tengo, yo agradezco. Cuando hay cambios, es normal sentir un poco de vértigo, es en este momento cuando hay que agradecer lo bueno que tenemos, lo bueno que hemos tenido y a partir de ahí centrarnos en nuestras fortalezas personales y en las oportunidades que a partir de ahora nos pueden surgir. Cuando agradecemos conseguimos que el miedo se aleje, pues es cuando nos damos cuenta de lo que tenemos.
  7. En vez de desconfiar, yo confío. ¿Van a ser tus problemas más grandes que tu? ¿Crees que no tienes fuerza para revertir una situación adversa? Eres tú quien va a luchar por ti.
  8. En vez de centrarme en lo negativo, yo apuesto ganar. Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto, esto lo dijo Henry Ford. El miedo se aprovecha de una natural conciencia catastrófica de lo que puede suceder, que nos viene cuando estamos en momentos bajos, momentos delicados, momentos de cambio en nuestra vida. El lamento no te sacará de donde estás, si lo hará la apuesta serena y firme de seguir, de apostar y trazarse el camino para ganar.
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