¿Generar motivación?

Artículos, Liderazgo y motivación

Si es posible generar motivación por supuesto, el pero está en que los empleados deben ser competentes en habilidades técnicas y sociales; no podemos esperar que un técnico muy preparado y capaz de lograr grandes resultados, lo consiga si no es capaz de formar equipo con sus compañeros o con sus subordinados. Hacer equipo es importante.

Es imprescindible que quien lidera equipos, pueda motivar a cada uno de sus miembros y que el equipo en conjunto, así como cada uno de forma individual, alinee sus objetivos con los de la organización. La gestión del líder es esta precisamente, la optimización de todos estos recursos, de todas las fuentes de motivación para la consecución del éxito común. Ya lo sabemos, esto no es fácil. Entonces ¿cómo podemos conseguirlo? Te propongo hacerlo de la siguiente forma:

Reconocimiento de la capacidad individual.

Es humano que cada persona necesita reconocimiento, que le sean reconocidos sus logros por pequeños que estos sean. Una persona a la que se le reconoce su esfuerzo es una persona que se implica, se siente valorada y consiguientemente va a dar de forma más efectiva su esfuerzo de apoyo al objetivo común.

Sentido del logro.

El líder, el jefe, la propia administración debe crear entre los trabajadores la sensación de que logran algo, que se superan, que el esfuerzo de todos va en la buena dirección.

Aprendizaje & crecimiento.

Es necesario que además los trabajadores vean que la organización se preocupa por ellos y en este sentido la formación en nuevas habilidades es una excelente forma de hacerlo. Dar la oportunidad de aprender, facilitar la asistencia a cursos que tengan aplicación en el trabajo… es un motivo más de orgullo del empleado y sin duda de poder hacer mejor su trabajo.

Estimular el trabajo.

Facilitar el buen ambiente, crear un entorno amigable y confortable donde se realice la tarea asignada de la forma más cómoda posible. Resolver los problemas “in situ” y lo más rápidamente posible. Procurar la mejora continua tanto dentro del entorno laboral como hacia los clientes, que estos perciban que son tenidos en cuenta.

Responsabilidad y autonomía.

Es importante asignar responsabilidad, medios, misiones concretas a la par que una vez asimiladas estas, es conveniente dar autonomía (toda la posible) para realizarla dentro de los cánones establecidos. De esta forma el empleado se ve “no controlado” y ejercerá con responsabilidad la función asignada.

Promoción.

Es necesario que si se asciende, el ascenso vaya con un aumento salarial, de lo contario no será más que una carga de trabajo que acabará desmotivando (trabajo mucho y bien y la recompensa es más responsabilidad y nada de dinero). Si no hay posibilidad de promoción si hay que dar incentivos económicos o algún tipo de gratificación (días libres, obsequios…) que estimulen a seguir en esa dirección que es correcta para todo el equipo.

Sensación de formar parte de “algo”.

Un empleado nunca debe sentir la sensación de que solo es un nombre sin más. En el reconocimiento del punto 1 también hay que hacer ver que la tarea individual de Juan, María o Manuel son las que hacen que el equipo progrese y que sin sus ideas, sugerencias y sin su trabajo sería imposible llegar a la meta.

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