Desmotivación sin motivo.

Artículos, Autoestima, Coaching

Cuando estamos motivados, hay algo en nuestro interior que nos lleva a conseguir metas y satisfacer las necesidades que buscamos. La motivación es el motor que nos permite emprender nuevas acciones y lograr objetivos.

Cuando nos faltan esos motivos, esas metas claras y no hay objetivos que alcanzar, surge la desmotivación y en este estado no hay una guía para nuestro comportamiento, no hay energía y no hay un camino claro que seguir. Incluso se puede llegar a sentir cierta desesperanza y pesimismo que conduce a conductas limitantes que pueden llegar a bloquear aspectos emocionales.

Cómo se muestra la desmotivación
  • Falta de interés para cubrir las necesidades más elementales como asearse, vestirse correctamente, comer de forma sana…
  • Pensamientos que hablan más de fracaso que de búsqueda de logros. Se está más pendiente de lo que nos limita que de lo que nos fortalece, más de nuestras debilidades que de nuestras fortalezas y oportunidades.
  • Cambios de estados de ánimo que rozan la irritabilidad. Sensación de apatía, desgana y conductas que pueden ser a-sociales.
  • Incapacidad para descansar correctamente. Se duerme mal y cuando se hace, no se descansa lo necesario. Sueños discontinuos e incluso insomnio.
Causas de una persona desmotivada
  • Ausencia de metas claras: Cuando no sabemos qué camino seguir porque no sabemos nuestra meta, es fácil caer en la desmotivación. Es como quien dice que quiere viajar, pero no sabe dónde ir…  La ausencia de metas claras es bastante común cuando no tomamos decisiones sobre lo que realmente nos gusta y estamos capacitados para afrontarlo. También sucede cuando actuamos por inercia.
  • Motivos externos: Si lo que nos mueve e la presión social, en seguida aparecerá la falta de motivación ya que lo que hasta ahora nos ha movido es el impulso exterior y no el nuestro y cuando nuestro motor depende de la fuerza de los demás…
  • Cambio de necesidades: También podríamos decir que es una resistencia al cambio que la propia vida nos va marcando. Cuando nos mantenemos a toda costa en necesidades obsoletas, metas que no nos conducen a nada o que no nos obligan a pequeños retos, los motivos para seguir se apagan y aparecen signos que nos indican que algo debemos cambiar.
  • Miedo: El miedo paraliza y bloquea por lo que es un freno para seguir avanzando. El miedo nos hace perder entusiasmo y frescura en nuestra forma de actuar pues lo único que pretende es ponernos a salvo y no buscar nuestro para qué que nos haga seguir avanzando.
  • Ausencia de retos: Si no tenemos un objetivo no podremos emprender la marcha, si no tenemos un lugar al que llegar, el camino nunca aparecerá. La elección de un destino, de una meta, de la consecución de un logro, por pequeño que sea, nos mostrará qué camino seguir. Cuando escojamos un proyecto, este debe estar en consonancia con nuestras habilidades con lo que nos gusta y lo que nos hace vivirlo con intensidad.
¿Hay solución?

Por supuesto que si. El coaching aporta soluciones que sacan a una persona desactivada de ese incómodo lugar lleno de aburrimiento y falta de retos. A través del acompañamiento personal y con la aplicación de las técnicas adecuadas (que un coach llama herramientas) es posible encontrar un para qué que conduzca a metas claras. Potenciarás tu autoestima, conocerás qué actividades, proyectos y tareas se encuadran más en tu forma de ser, se eliminarán bloqueos y barreras que impiden ver de forma clara hacia dónde te diriges.

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