A criticar se aprende

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Lo fácil es criticar y lo que es más complicado es saber hacerlo bien. En todo equipo de trabajo, en toda actividad social se pueden hacer críticas, siempre que sigamos unas normas mínimas de cortesía y educación. Una crítica constructiva es un apoyo para seguir avanzando y una forma de aportar crecimiento a tu equipo.

¿Sabrías cómo hacerlo? Aquí te propongo unas mínimas reglas que seguro pueden ayudarte.

1. Infórmate sobre el tema.
Cuando vayas a realizar una crítica, debes tener toda la información posible, no vaya a ser que la falta de información sobre determinada cuestión, te haga criticar una información que tienes parcialmente.

En este sentido, es conveniente que adquieras la información completa, precisa y esto exige tiempo y este tiempo te va a servir para valorar mucho mejor lo que tengas que criticar o sugerir.

2. Ofrece alternativas.
La crítica sin más es fácil. Ofrece alternativas, ofrece sugerencias desde tu punto de vista. Una crítica sin alternativas reales no construye. Además cuando ofreces alternativas, muestras un interés por la mejora de la situación.

3. Elige el momento y el lugar.
Este consejo es más que necesario cuando queramos criticar una situación o un problema. Hacer la crítica en una situación pública, donde el ambiente no sea el más relajado y en un lugar impropio o delante de personas que no son las indicadas, no traerá más que problemas añadidos que en nada van a facilitar la solución. Para esto es necesario desprenderse del momento y darse un tiempo (pequeño o grande) para una vez tengamos la información completa, ofrecer la crítica que como norma general debería hacerse mejor “con poco público” en lugar de hacerlo delante de mucha gente.

4. Muestra respeto y aprecio.
El respeto y el aprecio a la persona que se hace la crítica, debe estar por encima de todo. Se debe separar la posición y la opinión de la persona. Una vez consigas esto, la crítica seguro que va a estar mejor dirigida. Cuida el lenguaje y su tono, cuida los gestos y actúa con amabilidad. Casi todo se puede decir con un sonrisa y desde luego todo se puede decir sin malos gestos.

5. Se concreto. Céntrate en lo que consideras que hay que mejorar.
Cuando vayas a criticar, hazlo sobre un tema concreto y nunca saques temas anteriores que hayan provocado discordias pues esto podrá ampliar las molestias a quien se siente criticado. Si tan solo pones el foco en la crítica actual, de forma concreta, evitarás mayores problemas y será más fácil abordar la situación.

6. Refuerza en positivo.
Con total seguridad, pese a que vas a abordar una crítica, habrá elementos dignos de mención en sentido positivo, apóyate en ellos para también dar valor a quien vayas a criticar. Piensa que en numerosas ocasiones ha tratado de hacer lo mejor posible y ha actuado conforme a su mejor voluntad. Reforzando lo positivo, incluso con una crítica por medio, no atacas la autoestima de las personas a las que vas a corregir o criticar.

7. Critica solo si hay posibilidad de cambio.
¿Tienes el convencimiento que hay posibilidad de cambio? Una vez que has valorado toda la información del asunto a corregir o criticar, ¿es posible cambiarlo, hacerlo de otra forma? Entonces si se puede afrontar una crítica. De lo contrario, si no tienes claro que la situación se puede cambiar, se puede revertir o puede mejorar, debes preguntarte para qué vas a criticar.

8. Respeta el derecho a la réplica.
Es evidente que una vez critiques o corrijas algo concreto, debes permitir que la otra parte se exprese, argumente e incluso que rebata tus argumentos. Si lo hace desde el acaloramiento y una expresión tensa, debes mantenerte con serenidad y recordando siempre que debes separar el problema de la persona. Acepta sus argumentos y piensa serenamente cómo puedes incorporarlos a los tuyos.

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