Claves para tu higiene mental

Artículos, Coaching
“Saca la basura de tu mente. Basura es todo aquel pensamiento que te distraiga de lo que realmente importa: estar presente plenamente en este momento, Aquí y Ahora”.

Seguro que te suenan estas palabras del Guerrero pacífico. Y otras frases sabias como “Cada momento es único; no hay instantes vacíos” o “La vida es elegir, sólo hazlo” o Una mente tranquila conduce a la felicidad; una mente alterada produce angustia”.

Una correcta higiene mental conlleva personalmente ciertos hábitos positivos que marcarán tu manera particular de relacionarte con tu entorno. Cada uno debemos aprender nuestra propia estrategia para sanear nuestra mente, pero a grandes rasgos, se basa en separar aquello que nos hace bien de aquello que nos hace mal.

Tener una buena higiene mental significa saber enfrentarte a las vicisitudes de la vida sin hundirte; y si te caes, pues te vuelves a levantar y sigues avanzando. Significa valorarte a ti mismo positivamente y no automachacarte. Que tu autoestima no requiera de elogios exteriores para mantenerse.

Tener una buena higiene mental significa tener la suficiente madurez mental para reconocer tu parte de responsabilidad en todo lo que te sucede. Y además, implica no dejarte arrastrar por tus pensamientos y emociones, sino observarlos como fuentes de información para tu propio enriquecimiento.

“Si quieres alcanzar el cielo, mira en tu corazón” Buda.

¿Cuáles son para mí las claves para tener una buena higiene mental y lograr una vida equilibrada? Te las analizo a continuación:

1 – El mapa no es el territorio. Tu realidad no es más que tu forma de ver tu entorno, así que piensa, reflexiona, experimenta, cuestiónatelo todo antes de creerlo. Forma tu propia opinión siendo consciente de que es eso: tu opinión, y no la de otro ni una verdad suprema.

Porque la mente humana es selectiva y no podemos abarcar toda la realidad a la vez. Recuérdate cada día que somos un conjunto de etiquetas aprendidas que podemos moldear con cada decisión que tomemos. Mantén una perspectiva abierta sobre el mundo y acepta las cosas tal y como son, no como quieres que sean.

2 – Conoce tus maneras propias de pensar y sentir. Sé consciente de ti mismo. No te juzgues ni critiques; aprende a valorar positivamente todas tus cualidades. Gracias al mindfulness puedes convertirte en observador de tu propia mente y descubrir cómo se originan tus emociones y cómo es tu pensamiento. Esta información es vital para diferenciar entre reaccionar y actuar.

Reconoce tus patrones mentales. Entiende que tus emociones tienen derecho a expresarse, pero no a arrastrarte con ellas. No permitas que sean factores externos los que decidan por dónde vas. “D+R+P+E = YO“:

Detente, Respira, Piensa y Elige cómo quieres responder a la situación.

3 – Toda relación que no sea recíproca provoca estrés emocional. Es una utopía pensar que todas nuestras relaciones (familiares, sentimentales, etc.) van a ser simétricas, pero sí por lo menos lo más equilibradas posible. Aunque no te importe estar dando continuamente a los demás, llegará un momento que no tengas nada más que ofrecer, porque si no recibes tú también, tarde o temprano el saco se acabará quedando vacío.

Reflexiona un momento… ¿Tu vida está llena de personas tóxicas o bien de personas nutritivas? Y tú, ¿te reconoces en uno de estos dos bandos? ¿Qué puedes hacer al respecto?

4 – Una mente más centrada necesita a su vez un cuerpo más relajado. Por tanto, no descuides tampoco tus hábitos saludables básicos como favorecer un buen descanso nocturno, hacer alguna siesta de 15 o 20 minutos en la sobremesa, beber 6 vasos de agua al día, caminar todos los días al aire libre, hacer estiramientos para aliviar tensiones musculares, mantener una dieta variada, etc.

Aquí te dejo un artículo sobre hábitos para una #vidaSana que te pueden dar alguna idea. Haz honor a la frase “mens sana y corpore sano” (Juvenal).

5 – Persevera en tus metas. El cambio continuo de objetivo solo conseguirá agotarte mentalmente; huye de esa sensación de quedarte a medias. Define adecuadamente un objetivo realista y alcanzable y responsabilízate de él. Planifica cada meta paso a paso, una tras otra, y comprométete hasta el final. Eso te hará ganar confianza en ti mismo a medida que culmines cada paso.

La clave está en ser constante, tener paciencia y aprender continuamentepara adaptarte al camino. Crea una imagen positiva del resultado que quieres obtener y tenla presente. Así no perderás la motivación.

Para terminar te dejo con esta pequeña reflexión:

Tú no eres tu cuerpo, pero sin él no podrías ser.

Tú no eres tus pensamientos, pero sin ellos no podrías entender el mundo.

Tú no eres tus emociones, pero sin ellas no podrías vivir plenamente.

Tú no eres tus acciones, sino cómo decides actuar en cada momento.

Tú eres todo eso y mucho más.

Ya sabes que puedes consultarme cualquier dificultad que encuentres en tu camino hacia la excelencia personal. Si quieres hablar de ello, no dudes en escribirme a mindfulcoachingpersonal@gmail.com.

Gracias por dedicarme tu tiempo.

Inmaculada Romero Romero (CAC 11026)  #mindfulcoachingpersonal

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Si tienes un objetivo que se te resiste, habla conmigo. No toleres quedarte a medias porque puedes lograr mucho más: disfruta con tu trabajo, vuelve a sentirte conectado con tu familia y amigos, encuentra una ocupación que te haga sentir vivo, siéntete a gusto en tu propia piel… El cambio se produce a base de pequeños pasos. ¿Te atreves a dar el primero?

Contacta conmigo a través de mindfulcoachingpersonal@gmail.com y empieza a construir la vida que realmente quieres.

Este artículo está escrito por Inmaculada Romero Romero.

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